MUTANTS

                                                         MUTANTS
         
              
Entre el amor y la sangre
Solo el paso del tiempo ha evidenciado la increíble impronta que una película como 28 días después ha tenido dentro del género de los muertos vivientes, hasta el punto de redefinirlo por completo. Los infectados -que no zombies- de Danny Boyle demostraron que las creaciones de Romero se habían convertido en seres icónicos atrapados en la lentitud de su carrera evolutiva y debían ser sustituidas por otras mucho más veloces, algo que apuntaron trabajos como REC o el propio remake de El amanecer de los muertos.
Después de interesarse por los zombies en su cortometraje Morsure, el primer largo de David Morlet tiene lugar en un mundo devastado por un virus que convierte a los humanos en criaturas sedientas de sangre. La pareja  trata de abrirse camino hacia las montañas en busca de una organización militar que les acoja. Tras un desafortunado encuentro en una gasolinera Marco resulta herido e infectado y su mujer decide atenderlo en un enorme edificio en mitad de la nieve.
No parece casual que Mutants remita por momentos al Overlook de El resplandor. Un elemento juega claramente en su contra y es la sensación de haberla visto antes. El género del survival apocalíptico con zombies-infectados se nutre siempre los mismos elementos; por supuesto el coqueteo con el drama y el dilema moral de acabar con el ser amado ante su degeneración , pero sobre todo el entorno desierto, la ausencia de explicaciones o la aparición de esos otros supervivientes armados que son casi peores que los mutantes en sus intenciones.
La película tiene su mejor baza en ese amor sin esperanza con ecos al de La Mosca que une a los dos protagonistas, sobre todo gracias al trabajo de sus sufridos intérpretes. Por eso sorprende que a media película el guión opte por introducir nuevos personajes, derivando en un film de acción carente de contenido. Como si el director se hubiera metido un chute de adrenalina, el silencio deja paso a una carga de mutantes al rescate, un gore nada desdeñable sobre el que sobrevuela ese monstruo protector opuesto al villano y a su amante sacrificada.
Ya es una constante que el cine de género que produce Francia esté dotado de una tremenda fuerza pero Mutants sorprende doblemente en este sentido por su condición de ópera prima. Vaya ante todo el reconocimiento al impresionante trabajo realizado por el equipo del film, comenzando por una fantástica labor de maquillaje y terminando por la impresionante fotografía  que tiñe de un frío azul toda la película. Además de ser muy personal, la estética del film está trabajadísima, aunque por momentos sea un descarado ejercicio de estilo.
 Ahora que el género de los infectados se ha vuelto a poner de moda, alguien debiera superar el punto intermedio entre la lacrimogenia y el desparpajo pirotécnico habituales en este tipo de producciones, un sendero en el que Mutants no anda del todo descaminada . En cualquier caso, una buena pelicula para ver........

                                            NOTA:   7                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

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